Deuda de empresa: cuándo ayuda y cuándo ahoga

Hay una frase que escucho mucho: "prefiero no deber nada a nadie". La entiendo. Pero en banca corporativa, lo que me preocupaba no era la empresa con deuda. Era la empresa que no sabía por qué la tenía.

La deuda de empresa, bien estructurada, es una herramienta. Mal gestionada, es una trampa. Y la diferencia entre las dos suele estar en los detalles: el plazo, el coste, el producto elegido y, sobre todo, si ese endeudamiento tiene sentido con el ciclo real del negocio.

Voy a explicarte cómo lo veo yo, con lo que he aprendido primero en banca y ahora asesorando a empresas desde Horizon Advisory.


El problema no es la deuda. Es la deuda equivocada.

Presentación de propuesta financiera a empresa

Hace unos meses me llamó una empresa de transportes en Valencia. Facturaban alrededor de 4 millones anuales, tenían flota propia y querían crecer. El problema: habían financiado la compra de dos camiones nuevos con una póliza de crédito renovable a 12 meses. Tipo de interés variable, ligado al Euríbor, que en ese momento seguía por encima del 3,5%.

Ese es el error clásico. Financiar activos a largo plazo con deuda a corto. La póliza de crédito existe para cubrir necesidades puntuales de liquidez, no para comprar inmovilizado. El resultado: cada vez que llegaba el vencimiento, renovaban con el banco casi sin margen de negociación. Y el coste acumulado era absurdo.

Lo que tenían que haber hecho —y lo que hicimos— fue refinanciar eso con un leasing financiero a 5 años. Coste más bajo, cuotas predecibles, y el activo como garantía. Con el Euríbor a 12 meses moviéndose entre el 2,5% y el 3,2% durante 2024-2025, y spreads bancarios típicos que en PYME suelen andar entre 150 y 250 puntos básicos dependiendo del riesgo, la diferencia entre un producto bien elegido y uno mal elegido puede ser de varios puntos porcentuales de coste real.


Qué productos existen y para qué sirve cada uno

No voy a hacer aquí un catálogo de productos financieros. Eso lo puedes encontrar en cualquier web de banco. Lo que sí te puedo decir es cómo lo piensa alguien que ha estado en el otro lado de la mesa.

Cuando una empresa llega a BBVA, CaixaBank o Sabadell a pedir financiación, el banco está pensando en tres cosas: riesgo de impago, garantías disponibles y rentabilidad del cliente. No necesariamente en ese orden.

Los productos más habituales en empresa mediana son:

Y luego están los avales. Si una empresa no tiene el historial crediticio suficiente o el balance no convence al banco, las Sociedades de Garantía Recíproca —como AVALIS de Catalunya o CERSA a nivel nacional— pueden avalar la operación. Esto abre puertas que de otra forma estarían cerradas.


El coste real de la deuda en 2025

Ojo que aquí hay confusión habitual. El tipo nominal no es el coste real. La TAE tampoco siempre refleja todo si hay comisiones de apertura, de estudio, de disponibilidad en las pólizas, o seguros vinculados que el banco "recomienda".

Con el Euríbor 12 meses estabilizándose en el entorno del 2,5%-3% durante 2025 —tras la escalada de 2022-2023— el coste de la deuda ha bajado respecto al pico, pero sigue siendo relevante. En préstamos a PYME, Bankinter o Santander pueden ofrecer spreads distintos para un mismo perfil de empresa dependiendo de la vinculación, las garantías y el momento del año. La negociación importa.

Lo que sí es verdad es que muchas empresas aceptan la primera propuesta que les hace su banco de siempre. Sin comparar, sin saber si hay margen. Ese hábito sale caro.


Cuándo la deuda se convierte en un problema real

Directivo analizando coste financiero de deuda

La deuda de empresa se vuelve peligrosa cuando el servicio de la deuda —es decir, las cuotas de amortización más los intereses— supera lo que el negocio genera de forma recurrente. El Banco de España publica periódicamente datos sobre el endeudamiento de las empresas españolas, y lo que muestran es que el problema no suele ser el volumen de deuda sino la estructura: mucho corto plazo, poca previsión.

Una señal de alarma clara: si llevas más de dos años renovando pólizas de crédito sin amortizar nada, algo no cuadra. O la deuda está mal estructurada, o el negocio no genera suficiente caja para devolverla, o las dos cosas a la vez.

Dicho esto, hay situaciones donde reestructurar tiene solución. He visto empresas con ratios de endeudamiento que parecían insalvables y que, con una refinanciación bien planteada y un plan de negocio creíble, consiguieron condiciones razonables con sus bancos. No siempre, no en todos los casos. Pero más veces de las que la gente cree.


Qué hago cuando una empresa me llama por esto

Hay empresas que me llaman y lo primero que hago es pedirles los últimos tres balances y la cuenta de resultados. No para juzgar, sino para entender de verdad qué está pasando antes de recomendar nada.

Lo que me encuentro con más frecuencia: mezcla de productos mal elegidos, falta de comparación entre entidades y, sobre todo, falta de narrativa financiera. Es decir, la empresa no sabe contarse bien al banco. Y eso influye, y mucho, en lo que el banco está dispuesto a ofrecer.

Si tienes dudas sobre cómo está estructurada la deuda de tu empresa, o si estás planteándote una nueva financiación y no sabes si lo que te ofrece el banco es razonable, puedo echarle un vistazo. Sin compromiso. Solicita una reunión gratuita aquí y hablamos.

La deuda de empresa no es el enemigo. Pero tampoco es neutral. Gestionarla bien marca la diferencia entre crecer con ella o quedar atrapado por ella.

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