Aval bancario: qué es, cómo funciona y cuándo te conviene pedirlo

Hay empresas que me llaman y lo primero que hago es preguntarles: "¿te han pedido el aval o lo estás pidiendo tú?" Porque la respuesta cambia completamente el enfoque. Un aval bancario no es malo ni bueno de por sí. Depende de para qué lo necesitas, de quién te lo da y, sobre todo, de cuánto te va a costar realmente.

Voy a intentar explicarte esto como se lo explicaría a un cliente sentado frente a mí.


Qué es exactamente un aval bancario

Un aval bancario es una garantía que emite tu banco. Básicamente, le dice a un tercero: "si este cliente no cumple, nosotros respondemos." El banco se convierte en garante de tus obligaciones frente a otra empresa, organismo público o arrendador.

No es un préstamo. No recibes dinero. Pero sí consume capacidad de riesgo en tu banco, y casi siempre tiene un coste.

Se usa en muchos contextos: para participar en concursos públicos, para alquilar una nave industrial, para garantizar un contrato con un cliente grande, o para acceder a ciertas líneas de financiación. También para aplazar pagos con Hacienda o la Seguridad Social, que es algo que muchos empresarios no saben que se puede hacer.

Firma de contrato financiero

El coste real que nadie te explica bien

Aquí es donde suele haber sorpresas. Un aval bancario tiene una comisión de apertura (normalmente entre el 0,5% y el 1% del importe avalado) y una comisión de riesgo trimestral o anual que suele moverse entre el 0,5% y el 1,5% anual sobre el importe. Ojo que algunos bancos también cobran una comisión de estudio y otra de cancelación anticipada.

Dicho esto, el coste varía mucho según el perfil de riesgo de la empresa, el importe, el plazo y el banco. CaixaBank, Sabadell, BBVA o Bankinter no aplican las mismas condiciones a todas las empresas. Y negociar aquí tiene mucho margen.

Lo que sí es verdad es que si tu empresa tiene una relación activa con el banco, historial limpio y cierto volumen de operativa, las condiciones mejoran considerablemente respecto a una empresa que llega como cliente nuevo a pedir un aval de 200.000 euros.


Cuándo tiene sentido pedir un aval bancario y cuándo no

Te pongo un ejemplo concreto. Una empresa de transportes en Valencia me contactó el año pasado porque había ganado un contrato con una gran distribuidora. El cliente les exigía un aval bancario de 80.000 euros para garantizar el cumplimiento del servicio durante 18 meses. La empresa tenía buenas cuentas pero poca liquidez disponible.

Analizamos con el equipo de Horizon Advisory dos opciones: el aval bancario directo con su banco habitual (Sabadell) y una alternativa a través de una Sociedad de Garantía Recíproca. Al final optaron por la SGR porque liberaba menos límite de crédito en el banco y el coste total fue similar.

Eso es lo que quiero que entiendas: el aval bancario clásico no siempre es la única vía.


La alternativa que muchas pymes no conocen: las SGR

Las Sociedades de Garantía Recíproca son entidades financieras especializadas en avalar a pymes. En España las más conocidas son CERSA a nivel estatal, y a nivel autonómico tienes AVALIS de Catalunya, Elkargi en el País Vasco, o Iberaval en Castilla y León, entre otras.

¿Por qué puede interesarte una SGR? Varias razones:

No son perfectas. Requieren que seas socio partícipe, hay un proceso de análisis y no son inmediatas. Pero para operaciones de cierta envergadura, merece la pena explorarlas.


Avales y financiación ICO: una combinación que funciona

Otra cosa que veo frecuentemente es empresas que desconocen que el ICO tiene líneas específicas que incluyen garantías parciales para pymes. No es exactamente un aval bancario tradicional, pero funciona de forma parecida: el Estado asume parte del riesgo, lo que facilita que el banco apruebe la operación.

Con los tipos actuales —el Euríbor a 12 meses se ha ido moderando desde los máximos de 2023 y en 2025 ronda el 2,5%— y los spreads que aplican los bancos sobre líneas ICO (habitualmente entre 1,5% y 2,5% adicional según riesgo), el coste total de financiar una operación con garantía pública sigue siendo competitivo para muchas empresas.

Director financiero trabajando en propuesta

Lo que el banco no te va a decir

El banco tiene sus propios intereses. No siempre te ofrecerá la estructura más eficiente para ti. Si tu empresa necesita un aval para una licitación pública importante y el banco ve la operación con dudas, puede que te ponga condiciones excesivas o directamente lo deniegue sin explorar alternativas.

Y aquí es donde tener un asesor independiente marca la diferencia. Nosotros en Horizon Advisory trabajamos con empresas para analizar exactamente eso: qué necesitas, qué opciones reales tienes sobre la mesa y cómo negociar con los bancos desde una posición informada.

Si estás valorando pedir un aval bancario o te acaban de solicitar uno y no sabes si las condiciones son razonables, solicita una reunión gratuita y lo vemos juntos sin compromiso.


Lo que sí deberías tener claro antes de pedir uno

Antes de ponerte a llamar al banco, ten clara la respuesta a estas preguntas:

No es complicado cuando lo tienes ordenado. Pero si vas al banco sin tenerlo claro, la conversación se complica y las condiciones tienden a empeorar.


El aval bancario es una herramienta útil. Pero como cualquier instrumento financiero, funciona bien cuando sabes exactamente para qué lo usas y tienes claro que las condiciones tienen sentido para tu negocio. Si tienes dudas, puedes revisar también el Banco de España para información regulatoria sobre garantías y avales.

Y si quieres que le echemos un vistazo a tu caso concreto, ya sabes dónde encontrarnos.

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